Recursos

En éste apartado podréis encontrar diversidad de contenidos que sirven como recursos para el desarrollo personal.

Mediante dichos contenidos podréis:

  • Potenciar la autoindagación y el autoconocimiento.
  • Fomentar la Consciencia de Unidad.
  • Conocer diversas disciplinas de Educación Emocional como PNL, Neuroeducación y Bioneuroemoción®, entre otras.
  • Aprender diferentes formas de integrar el deporte, el arte y la meditación en los procesos de desarrollo personal y emocional. Dichas disciplinas potencian los procesos de aprendizaje y atención, así como nuestro bienestar físico y emocional.

    Temáticas

    Incluir el deporte como una constante en nuestra vida diaria, todavía sigue siendo una materia pendiente, esto sucede porque en realidad no somos plenamente conscientes de los múltiples beneficios que ésta actividad nos aporta.

    El deporte comparte un alto grado de afinidad con el arte, otro de los recursos que usamos en nuestra Asociación para desarrollar el potencial humano. Disciplinas como el patinaje artístico sobre hielo, la gimnasia o el taichí, actividades tradicionales como el yoga, otras más recientes y variadas como el culturismo, ciclismo, tenis, equitación, etc. o actividades callejeras como el tricking, y el street workout son deportes muy cercanos a espectáculos artísticos en sí mismos.

    Más allá del deporte en sí, un cuerpo en movimiento es arte en estado puro.

    Cuando hablamos de deporte, solemos quedarnos en la parte física, en el exterior, lo que vemos, que, por supuesto es muy importante, aunque la verdadera magia y transformación ocurre en el interior.

    “La mejor motivación proviene siempre del interior.”  Michael Johnson.

    El deporte, ya sea realizado de manera individual o en equipo, amateur o profesionalmente, forma una parte importantísima en la construcción de nuestra identidad, como seres sociales completos, aumentando el nivel de satisfacción, experimentando, de manera subjetiva, un mayor bienestar.

    “El deporte no construye el carácter. Lo revela.”  Heywood Broun.

    El deporte nos desarrolla en múltiples niveles:

    _Químico: se produce liberación de endorfinas, sustancias del propio organismo con una estructura similar a la morfina que favorece el “sentirse bien” después del ejercicio. Aumenta la capacidad de aprovechamiento del oxígeno que le llega al organismo. Mejora la tolerancia a la glucosa. Incrementa la secreción y trabajo de diferentes hormonas que contribuyen a la mejoría de otras funciones del organismo. Mejora la respuesta inmunológica. Aumenta la actividad de las enzimas musculares, elementos que permiten un mejor metabolismo de los músculos, y por ende una menor necesidad de exigencia de trabajo cardíaco.

    _Neuronal:  desarrollando la neuroplasticidad, través de experiencias y el relacionamiento humano, nuestro cerebro construye nuevas redes y mapas neuronales.

    _Psicológico y Emocional: mejora nuestra autoestima, la autoimagen y la sensación de bienestar, produciendo una estabilidad en la personalidad caracterizada por el optimismo, la euforia y la flexibilidad mental.

    Disminuye el grado de agresividad, ira, ansiedad, angustia y depresión.

    _Cognitivo: mejora la función mental, la memoria, la rapidez de respuestas y aumenta el estado de alerta.

    _Psicomotriz:  facilita los movimientos de la vida diaria aumenta la fuerza y la resistencia de los músculos, aumenta la elasticidad muscular y articular.

    -Educativo: tanto para niños, adolescentes e incluso adultos, uniendo culturas inculca valores de respeto, responsabilidad, compromiso, dedicación y compañerismo, entre otros, sirviendo a un proceso de socialización de involucración con las mejoras de las estructuras y actitudes sociales.

    _Conciencia corporal: estimula la propiocepción, sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, regulando así la dirección y el rango de movimientos, permitiendo reacciones y respuestas automáticas, desarrolla el esquema corporal y la relación de éste con el espacio, actúa sobre el control del equilibrio, la coordinación de ambas partes del cuerpo y el mantenimiento alerta del sistema nervioso.

    Arte

     

    «Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros» (R.A.E).

    «Capacidad, habilidad para hacer algo» (R.A.E).

    Estas son dos, de las muchas definiciones que podemos encontrar sobre la palabra arte.

    El arte, más allá de nuestros gustos musicales, literarios o pictóricos, es una expresión innata en el ser humano.

    Desde la aparición del Homo sapiens, las manifestaciones de arte han formado parte de nuestro carácter, cultura y comunicación.

    Si bien en la prehistoria, el arte era utilizado para expresar rituales y hechizos, a lo largo y ancho de nuestra evolución, ha ido adquiriendo tintes estéticos y comunicativos, llevando al ser humano a expresar ideas y emociones a través de este.

    Por tanto, si el arte es una manifestación humana mediante la cual interpreta la realidad o la imaginación, si además, expresa ideas y emociones y sirve para comunicarnos, podemos decir, que el arte, en una herramienta potencial para nuestro crecimiento personal, nuestra inteligencia emocional y nuestra evolución humana.

    A través de una canción, podemos expresar, el mundo que deseamos ver, mediante un escrito literario, contar una experiencia, e interpretando una obra escénica, transmitir una emoción. Entre otras muchas.

    Además de cómo forma de expresarse, la manifestación artística tiene otra parte: La del espectador.

    Convertirnos en espectadores, nos permite, el autoconocimiento, Prestar atención a lo que miramos, a lo que consideramos arte, a lo que detestamos o a lo que nos atrapa por completo, nos da la oportunidad de tomar conciencia de cuales son nuestras resonancias, qué nos hace vibrar y cuales son los aspectos de nosotros que no queremos reconocer.

    Teniendo en cuenta, que todo aquello que amamos o detestamos de los demás, está en nosotros, contemplar una expresión artística, sea de la índole que sea, es una maravillosa forma de conocernos y reconocernos.

    Desde EFMA, apostamos por el arte, como instrumento de educación, crecimiento y gestión emocional.

    El Mindfulness (atención plena) o meditación, es una práctica milenaria, que permite que te sientas plenamente presente, para captar una realidad que normalmente se nos escapa y poder observar con mente curiosa y abierta el caudal de pensamientos, sensaciones y sentimientos como un camino indispensable para descubrir un nuevo universo de posibilidades, utilizando nuestra mente como un instrumento para la transformación.

    Según estudios científicos emitimos una media de 60.000 a 70.000 pensamientos diarios mínimo, los cuales la mayoría son negativos, repetitivos y del pasado, sin darnos cuenta, y aunque queramos o no, éstos influyen en el comportamiento y las percepciones sobre nuestro entorno, nuestro estado emocional, en cómo nos sentimos y al final determina una realidad acorde a ese contexto.

    La meditación como herramienta para el autoconocimiento.

    Cuando hablamos de meditación, lo primero que nos viene a la cabeza es alguien sentado con las piernas cruzadas ante un altar de la casa, o un yogui barbudo cubierto con una túnica sentado en una cueva del Himalaya, o algo por el estilo. Ésta persona quizá sea una representación de lo que tú entiendes como un método para “aquietarse”, vaciar la mente o concentrarse en un pensamiento.

    En el lenguaje tibetano meditar significa “conocer algo”, por esa misma razón la meditación también se usa como sinónimo de autobservación o autoindagación.

    La observación es el primer paso para comprender un comportamiento o situación. El momento crucial de cualquier cambio es cuando pasamos de ser algo a observar ese algo. Por ejemplo: ¿Cuántas veces nos ha pasado que no nos gusta algo determinado, ya sea un trabajo, o algo de nuestra pareja y cuando nos preguntan que no te gusta?, lo primero que nos sale es decir no lo sé. Y así tendemos a generalizar prácticamente todo lo que nos rodea, hacemos eso hasta con nosotros mismos, entrando en un bucle sin solución. En éstas situaciones es sumamente importante aplicar la atención plena, la observación y la autoindagación para que ningún pensamiento, emoción o conducta inconsciente pase desapercibido, y poder así conocer o tomar conciencia de una manera concreta sobre lo que nos disgusta y saber exactamente que transformar de esa situación. Un ejemplo, si decides ser feliz, el primer paso es dejar de ser infeliz, sería muy obvio, claro, aunque ¿Cómo? Pues observando que ocasiona mi infelicidad, que percibo de mi entorno que no me permite ser feliz, logrando obtener respuestas que me lleven a la transformación.

    Si eliminas los estímulos del mundo exterior cerrando los ojos y calmándote (reduciendo los estímulos sensoriales), aquietando el cuerpo y dejando de centrarte en un tiempo lineal, advertirás lo que estás pensando y sintiendo. Y si empiezas a fijarte en tus estados inconscientes de la mente y el cuerpo y logras conocer tus programas automáticos inconscientes hasta ser consciente de ellos, ¿Estarás meditando? La respuesta es sí. Meditar es “conocerse a sí mismo”.

    La Educación Emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que potencia el desarrollo de las competencias emocionales como elemento vital del desarrollo humano, con el objetivo de capacitarle para la vida e incrementar el bienestar integral, individual y colectivo.

    LAS EMOCIONES

    La palabra emoción proviene del latín, del verbo “emovere” formado por “movere” que significa mover, trasladar e impresionar; y el prefijo “e/ex” que significa retirar, desalojar y hacer mover.

    Por tanto, una emoción es algo que saca a uno de su estado habitual y que implica movimiento hacia una dirección concreta. 

    El cuerpo reacciona a la emoción mediante una variedad de cambios físicos, los cuales son asimilados por el cerebro y traducidos al lenguaje de las emociones, y es entonces cuando aparecen los pensamientos y sentimientos.

    Las emociones básicas son: Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza. Todas tienen funciones vitales para la supervivencia, por ello es imprescindible conocerlas bien y aprender a gestionarlas.

    Mediante este pequeño fragmento de la película Inside Out (Intensamente) vamos a conocerlas mejor de una forma divertida:

    • ALEGRIA 

    La alegría tiene una función de recompensa ante situaciones exitosas, con el objetivo de poder repetirlas en el futuro.

    Dicho efecto positivo incide también en nuestra conducta social, haciéndonos más generosos, solidarios y predisponiéndonos a asumir responsabilidades, potenciando las relaciones interpersonales.

    Cuando experimentamos ALEGRÍA se activa el sistema metabólico, se liberan endorfinas, se incrementan los neurotransmisores dopamina y serotonina, etc.

    • TRISTEZA

    La TRISTEZA experimentada en un prolongado periodo de tiempo puede causar perjuicios a la salud y calidad de vida, pero en su justa medida, tiene interesantes funciones positivas. Por ejemplo:

    • Connotaciones sociales: Cuando alguien expresa tristeza, ello es interpretado por los miembros del grupo como una petición de atención, lo que propicia la conexión con los demás, fomentando la ayuda y el altruismo.
    • Connotaciones personales: Al ser una emoción muy reflexiva, invita a la introspección y a la reflexión.

    Por otro lado, cuando experimentamos TRISTEZA, a nivel físico se da reducción de niveles de serotonina, abatimiento, pesadez corporal, brazos caídos, respiración superficial, comisura de los labios hacia abajo, entre otras.

    • ASCO

    El ASCO nos protege de diferentes estímulos o situaciones peligrosas que pueden poner en peligro nuestra vida; por ejemplo, la ingesta de sustancias y objetos peligrosos para el organismo o del contagio de enfermedades. También provoca reacción de rechazo ante alimentos en mal estado u olores dañinos para el organismo.

    Por otro lado, cuando experimentamos ASCO, a nivel físico se da aumento de actividad gastrointestinal, arcadas, ganas de escupir, salivación, etc.

    • IRA

    La IRA suele estar presente en situaciones de conflicto, ya sean con otros o con nosotros mismos, y puede manifestarse tanto como una leve irritación, como un profundo resentir.   Experimentar esta emoción en dichas circunstancias, nos predispone a la acción en un intento de protegernos de aquello que nos hace daño.

    Asimismo, todos los cambios físicos que se dan en nuestro cuerpo pretenden que hagamos acciones vigorosas y nos activa para la defensa o el ataque. Esos cambios físicos son por ejemplo, aumento de la respuesta cardíaca y la presión arterial, distribución sanguínea hacia los músculos esqueléticos largos, aumento en los niveles de adrenalina/noradrenalina, entre otros.

    Si este estado de excitación permanece en el tiempo, solemos actuar de forma impulsiva y/o agresiva, además de poder iniciarse síntomas o enfermedades.

    • MIEDO

    El miedo tiene la función de facilitar la respuesta de huida ante diferentes peligros. Asimismo, en función de las circunstancias, el miedo puede desencadenar una respuesta de inmovilidad ante un contexto, en el que, pasar desapercibido puede resultar una opción más eficiente para sobrevivir.

    Cuando experimentamos MIEDO se da descarga de adrenalina, aumento de la tensión arterial, contracción muscular, relajación de esfínteres, respiración entrecortada y superficial, frente arrugada y ojos abiertos, etc.

    Si experimentamos ésta emoción durante un tiempo prolongado, puede ser dañino para nuestra salud y calidad de vida.

    El ser humano tiene la capacidad de revivir el miedo sin necesidad de estar expuesto al peligro real. El simple hecho de salir de nuestra zona de confort y probar cosas nuevas, ya nos dispara el miedo debido a creencias limitantes, por lo que normalmente no explotamos todo nuestro potencial debido a ello; y perdemos la oportunidad de vivir experiencias maravillosas y enriquecedoras.

    Por tanto, si cambiamos la forma de observar las situaciones que experimentamos, podemos no solo incidir en nuestras emociones, si no también mejorar nuestra calidad de vida y conseguir el tan ansiado bienestar emocional.

    Para ello, son vitales los momentos de meditación, introspección y observación consciente de uno/a mismo/a.

    Pulsando el botón de SUSCRIBIRSE acepta las políticas de privacidad

    Revisa nuestras políticas de privacidad