Juan Emilio Bueno Domínguez
JUAN EMILIO BUENO DOMÍNGUEZ

Tesorero

Me llamo Juan Emilio Bueno Domínguez y nací en Octubre de 1955 en La Herradura-Granada, aunque vivo en la provincia de Barcelona desde hace unos 50 años.

Mi vida profesional ha estado ligada a la informática: operación, desarrollo de aplicaciones, administración de recursos, gestión del personal, etc.

Como socio tesorero de ésta asociación, quiero poner a disposición de todos/as, mi experiencia profesional y especialmente la personal, para llevar a cabo los fines de la misma. Asimismo siento un interés especial por motivar y ayudar a otras personas, que un día se vieron limitadas por circunstancias de la vida, a que superen sus límites, traumas y/o miedos y se impliquen en diversos proyectos sociales.

Os cuento brevemente mi historia…

Estoy felizmente casado desde hace 43 años con LA MUJER DE MI VIDA y nos conocimos cuando ella era una chiquilla de 13 años y yo 14. Además soy padre de 5 hijos/as y abuelo de 8 nietos/as, de momento.

A lo largo de mi vida me he encontrado con múltiples desafíos, no solo para poder sacar a mi familia adelante, que no era poco, sino también por la exigencia de mi trabajo en el cual tenía cargos de responsabilidad, además de haber sido durante 12 años presidente del comité de empresa, entre otras cosas.

El mayor desafío que me ha planteado la vida, fue en el año 2000, cuando gozando de buena salud y sin factores de riesgo aparentes, sufrí un ictus o ACV que superé, no sin dificultad y con mucho sacrificio. Estuve un año de baja y me reincorporé al trabajo. Me costó coger el ritmo, mi trabajo exigía tener la mente despierta y pensar rápido para trabajar en un centro de cálculo.

Las exigencias eran cada día más y a pesar de intentar seguir los consejos médicos, el estrés me resultaba difícil de gestionar, por lo que en el 2010, me dio un segundo ictus. Este fue mucho más grave, llegando a estar en coma y temerse seriamente por mi vida, hasta el punto que, según los neurólogos del hospital de Bellvitge, las secuelas serían irreversibles.

Después de un mes en Bellvitge estuve 6 meses ingresado en el Institut Guttmann, donde me dispensaron un trato exquisito y lograron rehabilitarme todo lo posible. Quedé con movilidad reducida, en silla de ruedas y con cierto grado de dependencia.  A pesar de mis deseos y ahínco por recuperarme y volver a trabajar,  el tribunal médico dictaminó: invalidez total y absoluta para todo tipo de trabajo. Me quería morir, después de escuchar dicha “sentencia”…

Tengo que decir, antes de continuar, que no me siento inválido de nada, simplemente tengo dificultad para hacer algunas cosas,  pero dispongo de fuerza y ganas para hacer muchas otras. Me esforcé por dejar la silla de ruedas y aprendí a andar con muleta.

Esta dura experiencia me enseñó, en primer lugar, a ser agradecido con la vida y con Dios, ya que volví a nacer y por las circunstancias, aprendí nuevas habilidades, a superar nuevos retos y límites, que en circunstancias normales, seguramente no lo hubiera intentado.

Para mi recuperación, fue vital la ayuda y paciencia de mi esposa,  mis hijos, mi familia, mis compañeros de trabajo, mis amigos,  y por supuesto el equipo médico, fisioterapeutas, rehabilitadores, enfermeros/as y demás profesionales del Institut Guttmann.  Nunca podré agradecer suficientemente, lo que estas personas hicieron por mí.

En esta etapa de recuperación también me ayudó mucho el gimnasio, la música, la meditación y nuevos aprendizajes de autogestión de mis emociones, entre otras cosas.

En momentos de dificultad, el testimonio, la unión, la fuerza mental, la fuerza del espíritu y la FE en Dios son grandes aliados sin ningún género de duda… Yo lo he experimentado.

Os deseo lo mejor y sobre todo ¡ SER FELICES!

Equipo

COMPAÑEROS/AS

Ruth Bueno Gómez

Presidenta

MARICARMEN GONZÁLEZ HIDALGO

Vicepresidenta

Valentina Barreiro Criado

Secretaria

Pulsando el botón de SUSCRIBIRSE acepta las políticas de privacidad

Revisa nuestras políticas de privacidad